Lo pudo haber ganado.
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Otra vez lo mismo, sí. Los hinchas de Chicago ya vieron esta película ante Rafaela, cuando su equipo ganaba 2-0 y La Crema se lo terminó dando vuelta. Otra vez lo mismo, sí. Los hinchas de Chicago ya vieron esta película ante Rafaela, cuando su equipo ganaba 2-0 y La Crema se lo terminó dando vuelta. Ayer el final cambió, aunque sólo porque Almagro llegó a un empate que dejó el mismo aroma que una derrota. Lo tenía controlado, pero volvió a ser timorato, no tuvo fuerza para aguantar el resultado y hasta lo mereció perder, justamente, en un partido que servía para comenzar a olvidarse de la Promo.
La visita no la pasó bien en los 15 minutos iniciales, cuando el local se apropió de la pelota, aunque no supo manejarla correctamente, ya que careció de claridad y precisión. ¿Qué hizo el Torito? Se paró de contra, sin pasar sofocones en su propia área. Poco duró la presión del Tricolor, y por eso el partido cayó en un profundo pozo. Fue justamente ahí cuando Zermattén, para sacudir la modorra, le dio un gran pase en profundidad a Quiroga, recostado sobre la izquierda, y contó con la complicidad de Caire: primero falló en el corte, y luego la metió en contra tras un centro atrás del 7. Al toque nomás Schunke puso la manito y Cervera estampó el 2-0 de penal. ¿Tranquilidad? Para nada, porque Brian Robert, en la única que le salió bien, habilitó a Cayetá y el punta clavó un golazo sobre el final de la primera parte.
Ese tanto le dio aire, y ánimo, para dar batalla en el complemento. Nuevamente Chicago apostó por no atacar y lo pagó. Almagro, sin fútbol y abusando del pelotazo, llegaba como podía, hasta que en un centro falló Nahuelpán y Lobos terminó metiendo de cabeza un 2-2 con sabor a justicia. Encima, la salida de Zermattén (venía de una lesión) hizo que el Torito cada vez metiera más la cola en su área.
Finalizó en empate, que comenzó siendo victoria, pero pudo ser derrota. Chicago lo sufre; Almagro, en cambio, disfruta de su buen momento.
La visita no la pasó bien en los 15 minutos iniciales, cuando el local se apropió de la pelota, aunque no supo manejarla correctamente, ya que careció de claridad y precisión. ¿Qué hizo el Torito? Se paró de contra, sin pasar sofocones en su propia área. Poco duró la presión del Tricolor, y por eso el partido cayó en un profundo pozo. Fue justamente ahí cuando Zermattén, para sacudir la modorra, le dio un gran pase en profundidad a Quiroga, recostado sobre la izquierda, y contó con la complicidad de Caire: primero falló en el corte, y luego la metió en contra tras un centro atrás del 7. Al toque nomás Schunke puso la manito y Cervera estampó el 2-0 de penal. ¿Tranquilidad? Para nada, porque Brian Robert, en la única que le salió bien, habilitó a Cayetá y el punta clavó un golazo sobre el final de la primera parte.
Ese tanto le dio aire, y ánimo, para dar batalla en el complemento. Nuevamente Chicago apostó por no atacar y lo pagó. Almagro, sin fútbol y abusando del pelotazo, llegaba como podía, hasta que en un centro falló Nahuelpán y Lobos terminó metiendo de cabeza un 2-2 con sabor a justicia. Encima, la salida de Zermattén (venía de una lesión) hizo que el Torito cada vez metiera más la cola en su área.
Finalizó en empate, que comenzó siendo victoria, pero pudo ser derrota. Chicago lo sufre; Almagro, en cambio, disfruta de su buen momento.

